Archivos Mensuales: octubre 2012

Carta de amor de un escritor a otro escritor, por Eitán Futuro.

Pensaba filmar esto, grabar es la palabra correcta, los amigos van tendiendo al lenguaje audiovisual para exponer su individualidad y corrigen: filmar es con fílmico. Pensaba grabar, pero no encuentro algo más ridículo que hablarle a una cámara solo en la trasnoche, cuando todos los amigos se fueron a dormir. Por suerte hay también amigos que escriben, ocupan sus horas de insomnio en decir cosas lindas, contar secretos, anoche llovió y terminé el libro Algo que nunca le conté a nadie de Damián amigo Tullio, ‘está buenísimo’, pensé una vez por página desde la primera hasta el final, quedado en la excitación de descubrir que no solo puede conmover lo que está lejos, hay una sinceridad que tiene mucho que ver con la exposición y casi nada con la moral, y que puede conmover por sobre cualquier juicio de contemporaneidad, influencias, blablablá. es un libro profundo y de beat lento, algo que se presenta como necesario en el momento de encuentro, si vas a la montaña siempre te vas a preguntar cómo es que no vas más seguido, más allá de las derivaciones jipistas, el tiempo se vuelve un recipiente para otro contenido, ni mejor ni peor, una posibilidad aplastada por otras más probables en la cotidianidad sin montaña. Me prometo que voy a leer el libro de Tullio mil veces más aunque probablemente no lo haga porque soy vago y tengo compulsión aditiva. Seguramente vaya mil veces a los subrayados con ‘!’ y a veces ‘!!!’ al margen, la parte en que el narrador sueña que lo invisten Conde de Atienza para entregarle a su madre un reino de consuelo, así de tierno, un momento en que el relato levanta vuelo pero no llega a dispersar en exhibicionismo de la imaginación, todo está condensado en cuarenta y tres páginas y no necesita más, hay alguien sentado frente a su biblioteca contando lo que no había podido contar antes para que permanezca, para que cristalice y poder mirarlo en detalle, reflexiona sobre eso con la boca lenta del insomnio, de quedarse escribiendo cuando los demás sintetizan energía desde sus camas para trabajar al día siguiente, sin herencias ni historias irresueltas en la punta de las orejas, o con herencias y más culpa, o historias y menos vocación de contacto. El libro tiene cuerpo y tiene tacto, contiene la transformación de palabras en sonidos que van refractando en metales, filtrándose en colchones y almohadas, despertando en otros sistemas complejos que trituran la materia y la perciben como motivación, quedar en silencio frente a una cámara y pensar en los amigos.


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Los que no pudieron pasar por el lanzamiento, este domingo tienen otra chance para escuchar a los autores y llevarse los libros. Va a estar íntimo. Pidan dirección por mail.

Los que no pudieron pasar por el lanzamiento, este domingo tienen otra chance para escuchar a los autores y llevarse los libros. Va a estar íntimo.

Un poema para tres editoras por Damián Tullio

Si yo hubiera sabido

que muchos años después

de leer a esa chica que se llamaba Mortati

en TP,

ella misma 

me iba a editar

un libro,

con la Magalí Etchebarne que salía en los blogs

de literatura

editada,

hermosa,

con autores nuevos

con las Ocampo;

y que esa tal @SrtaGlass que hablaba de sus alumnos 

como monstruitos, 

y corregía con pulsión, respeto y buena onda;

todas ellas juntas, 

iban a editar un libro mío,

todo absolutamente mío, con palabras

ordenadas

bastante bien,

la una detrás de la otra;

y

no:

no lo habría creído.

 

No lo habría creído, no.

que todas ellas

le iban a poner amor a mis palabras,

le iban a dedicar sus horas preciadas,

las que usaban para pensar en chicos,

para poner canciones copadas en la compu,

para criticar, pero bien, a las otras, descocadas,

las que usaban para salir a andar en rollers, o peinarse,

o leer una novela

de Deborah Kay Davies,

o besarse a la luz de un tinglado

con un chico bueno, fachero, que les guste,

todas esas horas, reinvertidas en cambio

en mirar mis palabras, corregirlas,

incluso, hijas de puta, admirarlas,

cuando yo debería estar admirándolas a ustedes

todo el tiempo, indefinidamente, porque no se entiende

cómo es que las tres minas más copadas del condado,

las reinas de todo,

le dedican un minuto,

un instante,

a mirarle las letras,

a este chico 

desangrado

que 

escribe.

Mucho amor, gracias a todos por venir!

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Hoy

Hoy

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El que no salta es un inglés de Martín Wilson so they say:

“No habían pasado ni diez días desde mi llegada a Madrid y ya había conseguido trabajo como bartender. Un recién llegado, con total dominio de la expectativa y sin grandes pretensiones lo festeja. Con la buena nueva volví a la pensión donde me hospedaba para armar algo, una celebración. Sólo encontré a la alemana que estudiaba español, Birgit. Le dije contento, eufórico casi, voy a comprar unas cervezas y vengo. No te me vayas, eh.
Y no volví. A unas cuadras empezaría la ruta de una noche que deformaría mi sexual appetite, creo, para siempre.”

Algo que nunca le conté a nadie de Damián Tullio dice así:

“Yo sé un montón de cosas que ustedes no. Sé un montón de datos irrelevantes de dos o tres personas que me los confiaron en secreto, que me pidieron, a veces sin decirlo y a veces con énfasis, que no traicionara su confianza. Sé cosas de gente que se murió, lo cual me habilitaría tranquilamente a decirlas ahora en voz alta, contárselas a quienes les haría bien enterarse, soltar de una buena vez, pero por alguna razón, para no destapar ollas con mal olor en conciencias que merecen tranquilidad, me las callo.

        Yo, por ejemplo, sé que mi papá sabía que se iba a morir y no hizo nada para evitarlo.”

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